sábado, 21 de agosto de 2010

La espiritualidad se verá en la comunión del creyente con la iglesia

El otro campo principal en cual se demuestra la espiritualidad personal es dentro de la iglesia. Ya hemos visto que una persona espiritual trata de mantener la unidad del Espíritu en la esfera que normalmente está, o sea de su propia iglesia local. Un espíritu de parcialidad, sectario o una persona que arma una banda o pandilla es prueba de carnalidad. La contribución positiva que un cristiano espiritual ofrece a la iglesia es mediante el ejercicio de sus dones espirituales. Más tarde vamos a considerar en detalle todo este asunto, pero en este momento sólo queremos resaltar sencillamente que el creyente espiritual debe ejercer sus dones espirituales en el poder del Espíritu Santo con relación a la iglesia universal y local. El cristiano que no es maduro favorece la división, pero el maduro favorece la unión por el empleo de sus dones (1Co. 12:25). Ni que decir tiene que el miembro de la iglesia que siempre está creando problemas y que constantemente pide que se le atienda no es una persona genuinamente espiritual. Pero el que sirve al Señor promoviendo el bienestar de la iglesia muestra una espiritualidad madura. El acusar a los hermanos es trabajo del diablo (Ap. 12: 10); el cuidar de los hermanos es obra del Señor por medio de sus hijos maduros. Esto es espiritualidad genuina y saludable. El concepto es el de una relación madura y progresiva con el Espíritu Santo que se demuestra en la vida personal de uno, en la vida familiar y en la vida de iglesia.

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