Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino. Salmos 5:8.
La voz de Dios no es nada difícil de oír. Él a veces nos grita mediante nuestro dolor, nos susurra cuando estamos descansando en las vacaciones, ocasionalmente nos habla por medio de una canción, y nos advierte mediante los sesenta y seis libros de su Palabra escrita. Está allí mismo, con tinta y sobre papel. Cuente con eso; es el libro que nunca le hará descarriar.
Además de su fuente infalible de sabiduría, Él le ha dado asesores sabios, amigos, conocidos, padres, maestros y mentores que se han ganado su cariño y respeto a través de largos años. Discierna con el consejo de ellos lo que usted piensa que es la voluntad de Dios mediante sus pensamientos, sus perspectivas. ¿Crece su convicción en cuanto a la dirección en que se dirige, o está viendo abundantes banderas rojas y letreros de precaución? Antes de cometer un cambio serio en la dirección de la vida, tenga mucho cuidado que sea la voz de Dios, y que es el llamado de Dios aquello que está oyendo.
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