jueves, 31 de octubre de 2013

GUIÓN SOBRE EL TEMA: JESÚS Y LOS NIÑOS.

GUIÓN SOBRE EL TEMA: JESÚS Y LOS NIÑOS.
CANCIÓN: LA MIRADA DE JESÚS.
OBRA DE TÍTERES IGLESIA DE SANTA ROSA DE OSOS.
BETTY. ¿Dónde están los niños de Santa Rosa?, griten, que se escuchen las voces en toda la iglesia.
Hoy es un día para dar gracias, gloria, reconocimiento y honra a Jesucristo.
¿Cuántos lo quieren hacer?, dígale a su amiguito, Jesús es el Señor de los niños, él nos ama.
Jesús no solo quiere demostrarnos su gran amor por nuestros niños, en los Evangelios la sencillez de corazón es reclamada con insistencia, la limpieza y la humildad del espíritu es un requisito indispensable para llegar al Reino de los Cielos.
PACO. Los cielos, me interesa ese nombre, que nombre tan lindo,¿ quieren saber qué es el cielo?.
Bueno, el lugar más hermoso, lleno de ángeles criaturas extraordinarias, nuestro Padre celestial, Jesucristo, los niños,  patriarcas como Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, los Apóstoles, nuestra iglesia. Todos en una ciudad con calles de oro, un mar de cristal. Todos vestidos de blanco invitados a la gran Fiesta, llamadas la bodas del cordero, una fiesta organizada por Jesucristo y todos sus amigos.
BETTY. Jesucristo quiere cuidar a los niños y por ésta razón quiere que los niños no participen de las fiestas del Halloween.
Halloween es un evento satánico, no hay que dar rodeos. No es "neutro", porque el mal no es neutro. Es necesario que usted tenga claro de qué se trata. Si usted piensa en ese día para algo especial con los niños, no lo llame "Halloween", sino de otra manera. Y explíqueles a los niños de qué se trata, con el fin de que tenga claro que debe evitarse esa noche. No enseñe a los niños que el mal es un juego, acláreles por el contrario las cosas y no deje que se disfracen de nada diabólico.
PACO. "Al que haga caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le amarraran al cuello una gran piedra de moler y  que lo hundieran en lo más profundo del mar." (Mt 18, 6).
Sea consciente de que Halloween es un día en que hay tener cuidado. Esa noche tenga precauciones. Realmente pueden pasar cosas malas, y no solamente porque hay personas que adoran el mal, eso no es un mito.
Los niños que creen en Jesús, y lo aman, no hacen cosas que a él le disgusta. Los niños adoran a Jesús y no utilizan disfraz, no necesitan esconder su rostro verdadero, ni imitar a héroes, animales, calaveras, y menos vernos como muertos. Los niños de Dios cantan alegres y dan Gloria a Jesucristo y lo imitan sólo a Él.
BETTY. UNA HISTORIA DE AMOR DE UN NIÑO:

Uno nunca sabe cuándo y cómo aprender de un niño, es sorprendente: Al autor y orador Leo Buscaglia se le solicito una vez que fuera parte del jurado en un concurso. El propósito del concurso era encontrar al niño más cariñoso. El ganador fue un niño de 4 años cuyo vecino era un anciano a quien recientemente le había fallecido su esposa. El niño al ver al hombre llorar, fue al patio de la casa del hombre, se subió a su regazo y se sentó. Cuando su mama le pregunto qué le había dicho al vecino, el pequeño niño solo le contesto, "Nada, solo le ayude a llorar.
PACO. SER COMO NIÑOS PIDE DIOS.

A. Leamos en (Mateo.18:1-5)
B. Estas palabras las dijo el Señor Jesús después que los apóstoles
Tuvieron una discusión sobre quién sería el mayor en el reino de los
Cielos, puso a un niño en medio de ellos y hablo:
1. Para entrar en el reino de los cielos hay que hacerse como un niño.
C. Ahora ¿Cómo es un niño? Es una pregunta de suma importancia.
1. El Señor dijo que es “Humilde”, pero también tienes otras
Cualidades, buenas y malas.
D. Analicemos estas dos tipos de cualidades, las buenas para imitarlas
Y las malas para no practicarlas.
BETTY. I. Las Malas cualidades de los Niños.
A. Es berrinchudo: Se enoja o le da coraje cuando no le dan lo que
Desea y hace su berrinche, se revuelca en el piso, deshace lo que
Tiene en su mano, llora, grita, etc. Este cuadro es muy desagradable,
Pero a veces los adultos también actuamos así.
B. Necios: Para llamar la atención. Ejemplo: la mama está ocupada, el
Niño siente que le están robando la atención y empieza a ponerse
Llorón, necio. Es algo natural que con el tiempo él entenderá, pero
Mientras tanto él actúa así.
C. Son llevados de aquí para allá: Donde sus padres quieren llevarlos
Solos los alistan y los toman de la mano y se los llevan. Sin que
Ellos puedan decir nada.
PACO. 1. Muchos son llevados de aquí para allá por diferentes doctrinas.
(Ef.4:14)
2. Algunos cristianos se quedan en la infancia en Cristo y nunca
Llegan a Crecer o madurar. (Heb.5:11-14)
D. No distinguen entre lo limpio y lo sucio: Levantan cualquier cosa
Del suelo y se lo llevan a la boca. Sin saber que les hará daño.
(2Cor.6:17 / 7:1).
BETTY. 1. Dios quiere limpieza espiritual, pero muchos todavía no quieren
Distinguir entre lo malo y lo bueno, la iglesia y el mundo, lo limpio
y lo sucio.
2. No limpian: su vocabulario, los vicios, el vestir con modestia. Etc.
3. Leamos en (Mat.5:8)
E. Esto fue lo que “NO” quiso decir él Señor cuando dijo que fuéramos como niños.
PACO. Fuéramos como niños.
II. Las Buenas Cualidades de los Niños.
A. Es humilde: El no distingue lo que es ser más que otro, un niño rico
puede jugar con un niño pobre y él no se da cuenta de eso.
1. (Mat.18:4) (Mat.20:25-28) (Rom.12:16) (Fil.2:3)
2. Para él Señor la humildad se demuestra en el servicio a los demás.
3. La humildad es una lección tan difícil de aprender que se nos tiene
que enseñar de todas las maneras y con todos los métodos posibles.
B. Es servicial: Siempre quiere ayudar. Ejemplo: cuando la mama esta
lavando la niña quiere hacerlo. Así comenzamos todos en el
cristianismo, en todo queremos ayudar, después ya no queremos.
C. El niño toma mucha leche: Para crecer sano y fuerte, al Cristiano se
le exhorta a desear la leche espiritual como niños. (1Ped.2:2)
BETTY. 1. El cristiano necesita crecer en el bien, para esto necesita una
alimentación adecuada. “La Leche Pura” Sin mezcla.
D. Es curioso: todo lo quiere saber, pregunta mucho, para que sirve esto
o aquello. Así es el recién convertido al principio todo quiere saber,
Pero con el tiempo como que se pierde el encanto, debemos querer
saber toda la voluntad de Dios. (1Tes.5:21)
E. El niño debe crecer- Madurar: al igual nosotros debemos crecer,
Madurar para ser maestros. (Heb.5:11-14)
F. No tiene malicia: El niño no tiene malicia por esto no tienen pecado,
igual nosotros no debemos de pensar maliciosamente. (1Cor.14:20)
G. No saben Guardar rencor: Los niños pelean y olvidan. Nosotros no
debemos guardar rencor. (1Cor.13.5)
H. Los niños aceptan insultos: Se les puede regañar en público y no
guardan odio, viven la vida feliz, sin preocupaciones. Igual nosotros
cuando nos hagan algo no guardemos odio ni queramos tomar
venganza. (1Cor.13:5)
I. Los niños dependen de otros: Solos no pueden dirigir sus pasos y
mantenerse de pie. Necesitan la ayuda de grandes y fuertes que los
ayuden a vivir. Necesitan de sus padres.
PACO. 1. Así nosotros dependemos de Dios para comer y vestirnos.
(Mat.6:25-33)

Conclusión:
A. Debemos de nacer de nuevo como niño. (Juan.3:3)
B. No debemos ser como niños en sus malos hábitos.
C. Debemos de ser como niño en sus buenas cualidades.
D. La entrada al reino es condicional, si no nos convertimos como niño
no entraremos al reino. (Mat.18:3).

domingo, 27 de octubre de 2013

JESÚS Y EL CUIDADO CON LOS NIÑOS

JESÚS Y LOS NIÑOS: Jesús les dijo: Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida…..Juan 14: 6.
En diversos evangelios, Jesús nos habla de los niños o nos pone en sus ejemplos a los pequeño. El niño es un ser débil y humilde, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puesto privilegiados,  no tiene nada que decir en la avidez de los adultos, el niño tiene conocimiento de su pequeñez y su debilidad. Jesús no solo quiere demostrarnos su gran amor por nuestros niños, en los Evangelios la sencillez de corazón es reclamada con insistencia, la limpieza y la humildad del espíritu es un requisito indispensable para llegar al Reino de los Cielos.

En un ocasión Jesús nos dijo: "El que recibe a este niño en mi Nombre me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe a Aquel que me envió”  Lc 9, 46-50

Sucedió que a los discípulos de Jesús se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande. El pensamiento nos juega a veces una mala pasada, excitando pasiones por la codicia de la gloria, como les sucedió a algunos discípulos, entonces les vino en el pensamiento la idea de preguntar quién de ellos sería el mayor o el más grande. Parece que esta pasión nace cuando en una ocasión no pudieron curar a un endemoniado y se culparon entre ellos la impotencia de unos a otros. En otra ocasión ellos habían visto que Pedro, Santiago y San Juan, habían sido llamados aparte y llevados al monte.

Pero Jesús, conocía perfectamente bien el corazón de sus íntimos amigos, conocía lo que pensaban y lo que sentían y se daba cuenta lo que ellos planeaban y tramaban en su interior. Jesús, que sabe muy bien cómo salvar a los hombres de las caídas, cuando vio que se suscitaba esta idea en la mente de sus discípulos como un germen de amargura, antes que tomase incremento, la arrancó de raíz. Es así como conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, les dijo:
EL COMPORTAMIENTO DE UN CRISTIANO FRENTE AL HALOWEEN.
Está dicho con toda dureza en el Apocalipsis:

"Felices los que lavan sus ropas, porque así tendrán acceso al árbol de la vida y se les abrirán las puertas de la ciudad. Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira." (Apocalipsis 22, 14-15)

Desde el Antiguo Testamento, Dios advierte que no deben imitarse a los paganos que promueven lo diabólico, y sí en cambio hay que entender que Dios ha dado cosas diferentes (Deuteronomio 18, 9-14). En la noche del 31 de octubre evite el simbolismo estrechamente asociado a lo pagano.

Halloween es un evento satánico, no hay que dar rodeos. No es "neutro", porque el mal no es neutro. Es necesario que usted tenga claro de qué se trata. Si usted piensa en ese día para algo especial con los niños, no lo llame "Halloween", sino de otra manera. Y explíqueles a los niños de qué se trata, con el fin de que tenga claro que debe evitarse esa noche. No enseñe a los niños que el mal es un juego, acláreles por el contrario las cosas y no deje que se disfracen de nada diabólico.

"Al que haga caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le amarraran al cuello una gran piedra de moler y que lo hundieran en lo más profundo del mar." (Mt 18, 6)

No voy a decir que usted no haga algo especial con los niños la noche del 31 de octubre, pero sí le sugiero que evite simbología macabra que atraiga a los niños hacia lo malvado, y en su lugar use elementos tales que sea una celebración infantil, no de otro tipo. Es decir NO celebre Halloween, sino que haga algo que no tenga nada que ver con esa fiesta pagana. Los disfraces que sean infantiles de verdad, con el rostro descubierto si es posible. Hay quienes sostienen que disfrazarse es diabólico, pero no olviden que el problema no es un disfraz sino lo que se hace con este; en este sentido, en el Nuevo Testamento, el término en griego que usa San Pablo al decir que los servidores del diablo y Satanás mismo se disfrazan , es el mismo término que en sentido positivo está en Filipenses 3, 21 (lo que critica Pablo es cambiar solamente en apariencia, no de fondo, o de mostrarse como no se es para engañar y hacer daño).

Sea enfático con los niños: ninguna fuerza maligna los puede tocar

Los niños son muy susceptibles. Hágales entender que lo maligno no los puede tocar porque Jesús es más poderoso. Jesús mismo lo dice:

"Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen,  y yo les doy vida eterna. Nunca perecerán y nadie las arrebatará jamás de mi mano.  Aquello que el Padre me ha dado lo superará todo, y nadie puede arrebatarlo de la mano de mi Padre.  Yo y el Padre somos una sola cosa.” (Juan 10, 27-30)

Usted mismo interiorice esta convicción y deje de pensar en que cualquier bobada podrá afectar su alma. Esa forma de pensar es signo de debilidad, y si usted la transmite a los niños los volverá débiles, y además propicia que las personas se excusen en otros para cometer sus propias maldades (" es que el diablo me hizo hacer tal o cual cosa..." dicen algunos para excusas su conducta). No olvide esto: cada quien responde por lo que hace (Romanos 2, 6).

Sea consciente de que Halloween es un día en que hay que tener cuidado

Esa noche tenga precauciones. Realmente pueden pasar cosas malas, y no solamente porque hay personas que adoran el mal, eso no es un mito

"El que recibe a este niño en mi Nombre me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe a Aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ése es el más grande".

El niño tiene el alma sincera, es de corazón inmaculado, y permanece en la sencillez de sus pensamientos, el no ambiciona los honores, ni conoce las prerrogativas, entendiéndose esto por el privilegio concedido por una dignidad o un cargo, tampoco teme ser poco considerado, ni se ocupa de las cosas con gran interés. A esto niños ama y abraza el Señor; se digna tenerlos cerca de sí, pues lo imitan. Por esto dice el Señor (Mt 11,29): "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón".

Dos enseñanzas  muy claras, nos dejó aquí Jesús, una que enseña simplemente que los que quieren ser más grandes deben recibir a los pobres de Cristo por su honor, y otra los exhorta a ser párvulos en la malicia.

El mayor será quien reconozca su más grande indigencia ante Dios, y será mayor quien más ame al humilde.

En otra ocasión Jesús dijo: Dejen que los niños se acerquen a mí  Mc 10, 13-16

Le trajeron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Era costumbre bendecir los niños por los jefes de la sinagoga, los Judío tenían por costumbre presentar sus hijos a los rabinos, de ellos los niños recibían la bendición con imposición de las manos. Lo mismo que los hijos y discípulos se hacían bendecir por sus padres y maestros. Así fue, como la gente trajo sus hijos para que Jesús les impusiera las manos, pues veían en Jesús la facultad de realizar milagros o actos extraordinarios. En ese momento Jesús estaba enseñando, y los apóstoles no miraron con buenos ojos este proceder de los padres y los niños, entonces ellos reprendieron a los muchachos, quizás pensaron que molestarían al Maestro, también los niños deben haber actuado como son hasta hoy, donde ellos ven cariño, se acercan con mucha confianza.

La imposición de manos, si les evocaba la bendición de Jacob sobre sus hijos (Gen 48:14), también podríamos pensar en su necesidad para un efecto prodigioso, como la hemorroisa.

El reino ha de recibirse como los niños lo reciben. Conforme a las ideas del medio ambiente, no se refiere tanto a la inocencia como a lo casi nada que para un judío significaba un niño. Frente al orgullo y exigencia farisaicos, el reino es simple don del cielo.

Si los apóstoles querían impedir su acceso a él, aparte de lo que podría haber de alboroto por acercarlos a Jesús, podrían pensar el que eran niños: cosa sin gran valor para un judío.

Cuando veamos a los niños acercarse al presbiterio, dejémoslo, esa confianza que a ellos les inquieta se les confirma en el corazón, la presencia de Cristo en el altar, allí está su cuerpo y sangre en cada eucaristía, aún más invitemos a los niños al sagrario, digámosle que es el tabernáculo, enseñemos a nuestros muchachos a orar, a hacer sus plegarias frente al santísimo, acostumbremos a nuestros niños a ofrecer sus oraciones por ellos y por sus familia al Señor Sacramentado, es justo eso lo que Jesús no está pidiendo, “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos”

Jesús no solo quiere demostrarnos su gran amor por nuestros chicos, en los Evangelios la sencillez de corazón es reclamada con insistencia, la limpieza y la humildad e espíritu es un requisito indispensable para llegar al Reino de los Cielos y Jesús quiere que todos lleguemos, por esa razón nos invita a ser como niños, porque en ellos las virtudes no están contaminadas, siempre está presente la docilidad, y la buena disposición.

Cuando un niño asiste a una catequesis, oye, presta atención, pregunta y lleva a su corazón lo aprendido y lo hace con sencillez, es así, como Jesús ve en los niños el prototipo de sus discípulos, igual como los niños abren sus corazón, sin contradicciones al espíritu, sin juzgar el plan Salvador de Dios, así quiere nuestra disposición a oír los Evangelios.

Fomentemos en nosotros y nuestros niños las virtudes de los infantes, inocencia, sencillez de corazón, sinceridad, credibilidad, docilidad y buena disposición, especialmente para descubrir en los Evangelios el camino para participar en la pertenencia del Reino de los Cielos.

Según el Evangelio de san Mateo, Jesús dijo: “Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños. Mt 8, 1-5. 10. 12-14

En aquel tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?". Encontramos en diversos fragmentos del Evangelio, estos celos y ambiciones de los apóstoles por los primeros puestos en el reino. Aún son aquellos hombres que fueron pescadores, hombres de trabajos de Galilea y tierras judías, que a su modo se imaginan el Reino de los Cielos. En otra ocasión, la madre de Juan y Santiago le pedirá a Jesús los dos primeros puestos en su reino, ante esto, los otros 10 apóstoles elevaron su reclamo. Y en la hora de la última cena, Jesús, le da una hermosa lección de humildad, lavando los pies de cada uno de ellos.

Si nos damos cuenta a leer con detenimiento este fragmento del Evangelio de Mateo, vemos que la pregunta no es para saber quién de ellos va a ser más santo en el Reino, sino quién de ellos tendrá una mayor dignidad o un puesto de mayor privilegio. Según entendemos en el Evangelio según san Marcos, Jesús se sentó, ya que venían de camino y había que descansar, y de este modo les responde con una magistral lección, un bellísima parábola, llamó a un niño, lo puso en medio de ellos, es decir también, delante de ellos y dijo: “Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”.

Es la gran lección que da el Señor sobre la ambición y los honores. Como complemento a esta enseñanza, les dice luego: El que se haga pequeño como este niño será el más grande en el Reino de los cielos. Recordemos que los fariseos, se creían con derecho al Reino, pero este privilegio se da como don gratuito de Dios. Esta es la lección. Y se lo ha de recibir con la actitud de los niños, no tanto por sus condiciones morales, sino por su inocencia y simplicidad. Entonces Jesús nos enseña que hay que tener, pues, esta actitud moral para recibir el reino: no como exigencia, sino como don gratuito de Dios.

La respuesta de Jesús es nuevamente desconcertante en aquel tiempo para los discípulos y hoy para muchos adultos, tal vez los apóstoles debieron quedar desilusionados, para Jesús, el hacerse niño no es sólo condición para alcanzar la mayor grandeza en el Reino, sino incluso, y así se los dice, si ustedes no cambian y no se hacen, expresando que es requisito indispensable para ser admitido en el Reino.

¿Porque ser como un niño y hacerse pequeño? El niño es un ser débil y humilde, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puesto privilegiados, no tiene nada que decir en la codicia de los adultos, el niño tiene conocimiento de su pequeñez y su debilidad. Es así como nos hace saber Jesús, que el más humilde será el más grande ante el Padre, como vemos, de nada importa el nivel, la jerarquía o el rango y papel que se desempeñe en la sociedad.

El niño al igual que el pobre recibe con alegría lo que se le entrega cuando su necesidad depende de los demás. Ese es el sentido de ese “hacerse como los niños”, hacerse humilde y sencillo de corazón, empequeñecido en la sociedad respecto a los puestos de jerarquía, esa es condición de Jesús para seguirlo, “El que no renuncie a si mismo, no puede ser mi discípulo”

Tenemos claridad que esa es nuestra situación ante Dios, es así como Jesús quiere que sus discípulos, sus apóstoles, y todos nosotros seamos receptivos, sencillos y humildes, con capacidad o disposición favorable para recibir y aceptar y la grandeza espiritual en el servicio que El nos pide, esta es la conversión que nos hará distintos y nos transformará en niños, pero al igual que ellos, entendiendo que la que la niñez espiritual es una actitud interior de dependencia y confianza en el Señor y todo esto, debemos hacerlo con gestos concretos en el servicio a los más humildes, porque en cada pobre esta Cristo y el que acoge a uno acoge a Jesús.

En efecto, no olvidemos, que el que acoge al indefenso, al humillado, al marginado, esto es, todo lo que hacemos por un hermano los hacemos también por Cristo.

Ser como niños, es suprimir en el corazón la ambición y muchas veces esa envidia por querer un puesto mayor, Pero la humildad no resulta fácil para muchos de nosotros, porque ello implica renunciar a ciertos deseos de poder, de dominar lo que erráticamente creemos necesitar, por tanto el ejemplo que nos dio Jesús en el niño es esa humildad como manifestación pura que tiene la infancia al estar exento de poder, pero si necesitados de un cuidado amoroso. Confiemos esta protección a Dios y recordemos que por mucha edad que tengamos, jamás dejamos de ser niños para nuestra madre, es así como confiemos en María, Madre de Dios y Madre Nuestra, pidámosle a ella, ser como los niños que espera Jesús de nosotros.

San Mateo nos relata más adelante que Jesús dijo: “Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos. El que se haga pequeño como este niño será el más grande en el Reino de los cielos” Mt 18, 1-4

La respuesta de Jesús es nuevamente desconcertante en aquel tiempo para los discípulos y hoy para muchos adultos, tal vez los apóstoles debieron quedar desilusionados, para Jesús, el hacerse niño no es sólo condición para alcanzar la mayor grandeza en el Reino, sino incluso el “si ustedes no cambian y no se hacen”, expresa que es requisito indispensable para ser admitido en el Reino.

¿Porque ser como un niño y hacerse pequeño? El niño es un ser débil y humilde, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puesto privilegiados,  no tiene nada que decir en la avidez de los adultos, el niño tiene conocimiento de su pequeñez y su debilidad. Es así como nos hace saber Jesús, que el más humilde será el más grande ante el Padre, de nada importa el nivel, la jerarquía o el rango y papel que se desempeñe en la sociedad.

El niño al igual que el pobre recibe con alegría lo que se le entrega cuando su necesidad depende de los demás. Ese es el sentido  de ese “hacerse como los niños”, hacerse humilde y sencillo de corazón, empequeñecido en la sociedad respecto a los puestos de jerarquía, esa es condición de Jesús para seguirlo, “El que no renuncie a sí mismo, no puede ser mi discípulo”

Tenemos claridad que esa es nuestra situación ante Dios, es así como Jesús quiere que sus discípulos, sus apóstoles, nosotros seamos receptivos, sencillos y humildes, con capacidad o disposición favorable para recibir y aceptar y la grandeza espiritual en el servicio que El nos pide, esta es la conversión nos hará distintos y nos transformará en niños, pero al igual que ellos, entendiendo que la que la niñez espiritual es una actitud  interior de dependencia y confianza en el Señor y  todo esto, debemos hacerlo con gestos concretos en el servicio a los más humildes, porque en cada pobre esta Cristo y el que acoge a uno acoge a Jesús.

En efecto, no olvidemos, que el que acoge al indefenso, al humillado, al marginado, esto es, todo lo que hacemos por un hermano los hacemos también por Cristo.

Ser como niños, es suprimir en el corazón la ambición y muchas veces esa envidia por querer un puesto mayor, pero la humildad no resulta fácil para la muchos de nosotros, porque ello implica renunciar a ciertos deseos de poder, de dominar que erráticamente creemos necesitar, por tanto el ejemplo que nos dio Jesús en el niño es esa humildad como manifestación pura que tiene la infancia al estar exento de poder, pero si necesitados de un cuidado amoroso, confiemos esta protección a Dios y recordemos que por mucha edad que tengamos, jamás dejamos de ser niños para nuestra madre, confiemos en María, Madre de Dios y Madre Nuestra, pidámosle a ella, ser como los niños que espera Jesús de nosotros.

“No les impidan a los niños que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos” Mt 19, 13-15

Esta es la segunda vez que aparece Jesús con los niños en los Evangelios, en esta ocasión se los presentan. El motivo por que se los presentan es para que “les impusiese las manos y orase por ellos.” Era costumbre hacer bendecir a los niños por jefes de las sinagogas. Se pensaba que por la vinculación, como jerarcas, con Moisés, a su oración e imposición de manos, habían de recibir la bendición de Dios (Dt 34:9). Pero no sólo en estos casos, sino que también era costumbre que los hijos y los discípulos se presentasen a sus padres y a sus maestros para hacerse bendecir por ellos. En estos casos, la fórmula de bendición era improvisada. Todo esto prueba el concepto de grandeza moral y prodigiosa en que las gentes tenían a Jesús. Veían en su oración sobre ellos y en su imposición de las manos, la facultad de realizar milagros o actos extraordinarios.

Fácilmente podríamos imaginarnos la escena de esos momentos, tal vez alguna cierta aglomeración de las mamas con sus hijos, intentando tener la preferencia de presentación de sus niños. Según se entiende en el Evangelio, esto incomodó a los apóstoles. Tanto, que ellos regañaron a las gentes. Lo que sucedía era que en ese momento Jesús estaba enseñando, y los apóstoles no miraron con buenos ojos este proceder de los padres y los niños, entonces ellos reprendieron a los muchachos, quizás pensaron que molestarían al Maestro.

Pero esta actitud de los apóstoles molesto a Jesús (Mc), quien les dijo que no les impidiesen acercarse a él, porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos. Frente a la actitud de los fariseos y de otros, Jesús señala la actitud de los niños para ingresar en el reino.

Frente a los fariseos, que se creían con derecho y exigencia del reino, Jesús señala de quiénes es: de los niños. Considerados en aquel tiempo, como sin valor, reciben el reino sin exigencia: como puro don gratuito del Padre.

Mateo y Marcos, dicen que Jesús les “impuso” las manos; sin embargo Lucas lo omite. Pero Marcos, lo describe minuciosamente: abrazándolos, los bendecía. El gesto de la “imposición” de manos, era muy frecuente en Jesús, incluso en sus milagros.

Así fue, como la gente trajo sus hijos para que Jesús les impusiera las manos. Nosotros no hemos visto a Jesús, no estuvimos junto a El, pero nos imaginamos que debe haber tenido un atractivo cautivante, encantador, maravilloso, muchos los seguían, querían tocarle, aunque sean los flecos de su manto, su afabilidad y cordialidad, asombraban, y veían en El, facultad de realizar milagros o actos sorprendentes. Con esta forma de ser de Jesús, los niños deben haber actuado como son hasta hoy, donde ellos ven cariño, donde sienten paz, se acercan con mucha confianza.

Con esta lección de Jesús, cuando veamos a los niños acercarse al presbiterio, dejémoslo, esa confianza que a ellos les inquieta se les confirma en el corazón, la presencia de Cristo en el altar, allí está su cuerpo y sangre en cada eucaristía, aún más invitemos a los niños al sagrario, digámosle que es el tabernáculo, enseñemos a nuestros muchachos a orar, a hacer sus plegarias frente al santísimo, acostumbremos a nuestros niños a ofrecer sus oraciones por ellos y por sus familia al Señor Sacramentado, es justo eso lo que Jesús no está pidiendo, "Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos".

Jesús no solo quiere demostrarnos su gran amor por nuestros niños, en los Evangelios la sencillez de corazón es reclamada con insistencia, la limpieza y la humildad e espíritu es un requisito indispensable para llegar al Reino de los Cielos y Jesús quiere que todos lleguemos, por esa razón nos invita a ser como niños, porque en ellos las virtudes no están contaminadas, siempre está presente la docilidad, y la buena disposición.

Cuando un niño asiste a una catequesis, oye, presta atención, pregunta y lleva a su corazón lo aprendido y lo hace con sencillez, es así, como Jesús ve en los niños el prototipo de sus discípulos, igual como los niños abren sus corazón, sin contradicciones al espíritu, sin juzgar el plan Salvador de Dios, así quiere nuestra disposición a oír los Evangelios.

Fomentemos en nosotros y nuestros niños las virtudes de los infantes, inocencia, sencillez de corazón, sinceridad, credibilidad, docilidad y buena disposición, especialmente para descubrir en los Evangelios el camino para participar en la pertenencia del Reino de los Cielos.

¿Qué significa: HACERSE COMO NIÑOS PARA ENTRAR AL REINO DE LOS CIELOS... Cómo se hará esto posible?
"En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: "¿quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?" - El llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: -Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.
¿Qué significa entonces «acoger el reino de Dios como un niño»? Comprendemos generalmente: «acoger el reino de Dios como un niño lo acoge». Ello corresponde a una palabra de Jesús en el evangelio de Mateo: «Si no cambiáis y no os hacéis como los niños no entraréis en el reino de los cielos.» (Mateo 18,3) Un niño confía sin reflexionar. No puede vivir sin confiar en quienes le rodean. Su confianza no tiene nada de virtuoso, es una realidad vital. Para encontrar a Dios, de lo que mejor disponemos es de nuestro corazón de niño que es espontáneamente abierto, se atreve a pedir sencillamente, quiere ser amado.
Acoger un niño, es acoger una promesa. Un niño crece y se desarrolla. Es así que el reino de Dios nunca será en la tierra una realidad concluida, sino una promesa, una dinámica y un crecimiento inacabado. Y los niños son imprevisibles. En el relato del Evangelio, vienen cuando vienen, y con toda evidencia no es el buen momento según los discípulos. Pero Jesús insiste en que hay que acogerles porque están ahí. Asimismo hemos de acoger la presencia de Dios.
Jesús manda a no despreciar a los niños:

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 18:10)


Cuantas veces los niños son despreciados, poco atendidos, poco escuchados… simplemente, no tomados en cuenta, ni aún por sus propios padres. Sin embargo un niño ¡tiene ángeles que ven el rostro de Dios!, algo de lo cual ninguno de nosotros - por más espiritual que sea – puede alardear.

sábado, 26 de octubre de 2013

SALMO 23: LAS OVEJAS Y LA NECESIDAD DE TENER UN PASTOR

EL PASTOR QUE ES DUEÑO DE TODO LO QUE EXISTE

SALMO 23: LAS OVEJAS Y LA NECESIDAD DE TENER UN PASTOR.
Salmo 79: 13.
NOSOTROS PUEBLO SUYO SOMOS Y OVEJAS DE SU PRADO.

79:13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado,
Te alabaremos para siempre;
De generación en generación cantaremos tus alabanzas.
Juan 10: 1- 18.
10:1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.
10:2 Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
10:3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
10:4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
10:5 Más al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
10:6 Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.
10:7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.
10:8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.
10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
10:11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
10:12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
10:13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
10:15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
10:16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
10:17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.
10:18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Las características de las ovejas es que siguen al pastor, ellas conocen su voz.
DIOS CUIDA DE LAS OVEJAS Y NO LAS DEJARÁ SOLAS.
Dios creo las ovejas para ser cuidadas, nutridas, alimentada y guiadas por un Pastor.
La oveja tiene que ser llevada a diferentes pastos, no pueden quedarse mucho tiempo en el mismo campo.
1. La oveja que se cae, necesita ayuda para ser levantada; por sí sola no puede hacerlo, de ahí que el Pastor debe estar cerca para ayudarla.
Una oveja, no estando en un lugar muy profundo, en un lugar plano, no se puede levantar;  pero vemos que sólo no puede subsistir.
La oveja necesita del prado, del alimento y del agua y el Pastor debe proporcionarle todo.
El salmista dice: El confortará mi alma.
El Señor nos compara con ovejas que necesitan de la ayuda en medio del rechazo, de las heridas, en medio del peligro, en medio del invierno, necesitan ser llevadas a un lugar seguro.
Aunque ande en valles de sombra, aunque los peligros estén cerca, no hay nada que temer:
No importa las amenazas, no importa las palabras de maldición, no importa el rechazo y el desprecio que recibes de otros, Tu Pastor te cuidará, El estará a tú lado, confía en El y El hará.
Las Bendiciones como el pasto serán abundantes y se desbordarán.
Por eso cuando me llevas en tus brazos, soy una oveja segura.
Salmo 23:
23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
La oveja es un animal indefenso que depende del trato y del cuidado del Pastor.
Si te sientes angustiado, deprimido, no temas yo estoy para sustentarte, cuidarte y alimentarte.
La oveja tiene pocos medios de defensa. No tiene garras, ni colmillos, sin la ayuda del Pastor, muy rápido estará en manos de los depredadores.
Pero con un Pastor como Jesucristo, no hay nada que temer. Estamos en el corazón de Dios, su
Vara y tu cayado me infundirán aliento.
No dejes de pedir ayuda, no importa las circunstancias, los conflictos, los problemas familiares, no importa los momentos de afición. Dios está de nuestro lado y además el prometió cuidarnos siempre.
El no va a permitir que el lobo, que el enemigo, que las circunstancias acaben con nuestra paz, con nuestra alegría, con nuestro gozo.
EL CUIDADO DE LAS OVEJAS: LAS ENFERMEDADES.
Malaquias 4:1- 2.

4:1 Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.
4:2 Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
1. BASQUILLA

La basquilla es una enfermedad que hace que la oveja se quede quieta. Empieza a
Cerrar los ojos y a dar vueltas -como si tuviera fiebre- hasta que se cae.
Esta enfermedad es cuando la oveja no quiere servir, no quiere trabajar para el
Señor, no quiere hacer nada.

Hay personas que de repente se sienten desanimadas y ya no quieren servir en
Ninguna área, donde sea que estén trabajando ven cosas negativas, o piensan que
no vale la pena servirle al Señor y dejan sus privilegios tirados.

Se queda quieta la oveja quiere decir que ya no siguió caminando se quedo
estacionada.

Se quedó atrás de todas las ovejas, todas están caminando pero ella ya no puede caminar.
Empieza a cerrar los ojos, quiere decir que ya no mira, pierde la visión.
2. MODORRERA
La oveja modorra empieza a dar vueltas y más vueltas.
La enfermedad se produce por un gusanillo que cría la oveja en los sesos y eso no
tiene cura.
Dicen que la enfermedad proviene de los excrementos de los perros o por comer
hierba donde los haya habido.
Los síntomas de la enfermedad son:
- que el animal se queda solo y aislado del resto del rebaño.
- comienza a dar vueltas sobre sí;
- se queda como ausente y tiene la vista muy reducida.
- Esta enfermedad no tiene cura, por lo que es aconsejable sacrificar la oveja.
La oveja se aísla del resto del rebaño ya no quiere estar cerca del pastor, ya no
quiere estar cerca de las ovejas.

Comienza a dar vueltas sobre sí, está encerrada en un mismo pensamiento.
3. GUSANILLO. = pensamientos negativos
R60 filipenses 3:2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros,
guardaos de los mutiladores del cuerpo.
Excremento de perro = lo que sacan los perros
Perros griego del strong en ingles metáfora de un hombre de mente impura,
hombre impudente (impudente= desvergonzado, sin pudor)
Los perros lamen llagas
LBA Lucas 16:21 ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico;
además, hasta los perros venían y le lamían las llagas.

Lamian : lamer; lamer hasta dejar
limpio, lamer.

Son personas que nunca curan las heridas solo las lamen.

- No tengas pena todos cometemos errores
- Todos pecamos y tenemos derecho
- Tu estas en lo correcto sigue igual
- Manosean el alma de los demás (NUNCA CONFRONTAN CON LA VERDAD)

El verdadero ministro dice la verdad y prepara a la novia para irse con el Señor

2 corintios 11:2  porque tengo celos de vosotros, unos celos que Dios ha
puesto en mí. Como a una doncella pura, os he prometido a un único esposo, a
Cristo, y quisiera presentaros a él para que le améis con toda fidelidad.
Los perros pisotean lo santo.
R60 Mateo 7:6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de
los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Pisotean: pisotear; figurativamente rechazar con desdén, atropellar, hollar.
.

Lo santo no les importa, no tienen respeto para nada.

Se comen a Jezabel.

LBA 1 reyes 21:23 También de Jezabel ha hablado el SEÑOR, diciendo: "Los perros
comerán a Jezabel en la parcela de Jezreel."
24 Cualquiera de Acab que muera en la ciudad, lo comerán los perros, y el que
muera en el campo, lo comerán las aves del cielo.

Quiere decir que dentro de ellos está Jezabel

Jezabel = amenazaba a los ministros
Jezabel = perseguía ministros para matarlos
Jezabel= seducía ministros (apocalipsis)

El perro vuelve a su vomito

LBA 2 Pedro 2:22 Les ha sucedido a ellos según el proverbio verdadero: EL PERRO
VUELVE A SU PROPIO VÓMITO, y: La puerca lavada, vuelve a revolcarse en el cieno.

Vomito : escupir, vomitar, regurgitar la comida.

Hay gente que aparenta degustar la comida pero no la digieren, (no la
aprovechan, no se nutren, no toman las vitaminas, no la llevan a su cuerpo) la
vomitan.

¿Cómo?

Criticando, hablando mal, murmurando.

Los perros son maldicientes y se levantan contra la autoridad.

2 Samuel 16:9 Abisay hijo de Sarvia le dijo al rey: — ¿Cómo se atreve este perro
muerto a maldecir a mi señor el rey? ¡Déjame que vaya y le corte la cabeza!

Aquí el que estaba maldiciendo a David era Simei le lanzaba piedras y a todos sus
siervos

Simei significa famoso.

Guardémonos de los perros porque si logran poner el gusanito en la cabeza la
oveja tiene que ser sacrificada.

1. El Fardel

Se llama así a una enfermedad que tiene la oveja en la que se comienza a hinchar
debajo de la garganta como forma de paperas y esto es debido a la falta de
alimentación o mala alimentación.

Esto yo lo veo como aquella oveja que no le gusta alimentarse de la palabra
entonces comienza a hincharse.

No es porque no hay alimento, porque el pastor lleva a verdes pastos sino porque
no quiere alimentarse.

Cuantas veces se está dando la palabra y hay ovejitas que no quieren comer,
cuantas veces hay pan en abundancia, pan del cielo y la oveja prefiere salirse a
platicar, o a tomar una soda.

Si a usted no le importa desperdiciar la buena comida tenga cuidado puede
comenzar con los síntomas de esta enfermedad y se puede hinchar.

Alguien que está hinchado no se da cuenta pero no se ve bien, se ve diferente a
todas las demás ovejitas.
2. Ovejas pujadas
Esta enfermedad da a las ovejas por comer hierbas mezcladas, comen mucho y
todo tipo de hierbas y se enferman o por tragar algún bicho.
Los síntomas son el vientre muy hinchado que en algunos casos llega a reventar.
Estas son las ovejitas que andan comiendo de todo en todos lados y comen tanto
que pueden reventar.
Escuchan un mensaje por aquí, escuchan otro mensaje por allá y no les importa
que es lo que están escuchando.

Tenemos que tener cuidado tener nuestro oído bien afinado para saber escuchar
la voz del pastor.

3. OVEJA MACHORRA.
Es aquella que, habiendo estado con los carneros no se queda preñada. Es decir,
que padece esterilidad.
4. picadura
Otra enfermedad se le llama picaduras que es cuando a la oveja es mordida por
una serpiente el veneno puede gangrenar a la oveja y puede llegar hasta morir.

Se tiene que tomar una aguja y se hacen agujeros por toda la parte hinchada y por
esos agujeros va soltando el veneno.

Muchas ovejas se dejan morder por la serpiente y permiten que el veneno llegue a
gangrenar su vida.

Recordémonos que el Señor es nuestro Pastor él nos alimenta, nos protege y nos
cuida pero también debemos cuidarnos nosotros mismos para no enfermarnos.
4. RAQUITISMO: Dificultad para el crecimiento y no crecer en la vida Cristiana, mantenerse en una misma posición y no aportar para la obra del Señor.
EL TRABAJO QUE REALIZA EL PASTOR.
A. No te preocupes…No temas…Descansa
Nada te faltará. – Salmo 23:1.

David era un hombre conforme al corazón de Dios.  Entendía que Él era poderoso, que estaba presente en todo lugar y que era un pastor personal.  Este Pastor que está presente en este momento, conocía a David.  Realmente lo conocía, y David a su Pastor.

Por eso David estaba convencido que nunca necesitaría nada y pudo decir,Nada me faltará.  Su futuro estaba asegurado.  Todos sus recursos infinitos de poder y de amor eran suyos.
 Jesús dijo que el Padre sabe cuándo el gorrión más pequeño cae a la tierra (Mt 10:29). Nunca son olvidados por Dios (Lc 12:6)  Si Él tiene tanto cuidado de un gorrión, ¿te puedes imaginar el cuidado que tiene de ti?
 B. Alimento Poderoso Para Un Pastor Que Tiene Hambre
Jehová es mi pastor; nada me faltará
En lugares de delicados pastos me hará descansar… Sal 23:1-2.
David, el pastor joven que más tarde llegó a ser rey, entendió esto también.  El sabía lo que era la soledad. Experimentó el hambre espiritual, y como todos David precisaba aprender que solo Dios puede satisfacer nuestras necesidades más profundas.  Muchos pastores muy conocidos han tenido que aprender que a veces nuestro único maestro y pastor es Jesús.

La mejor noticia es que El  siempre está a tu lado.  El nunca falla.  Ni una sola vez.  David nos hace recordar que Dios nos ha rodeado con pastos delicados y verdes para nuestro descanso y confort. También esos pastos están allí para alimentarnos.  Cada día tienes abundante alimento y tu satisfacción es garantizada. No solo serás personalmente satisfecho pero podrás compartirlo con los que están cerca de ti.   Déjame sugerirte cuatros áreas de tu vida en las cuales debes buscar esos pastos frescos y verdes…  
   
LA PALABRA, dice el Salmista “cuan dulce son a mi paladar tus palabras” (Sal 119:103).  Job amaba la Palabra de Dios más que su pan cotidiano (Job 23:12).  Jeremías dice “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí.  Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mí corazón.” (Jer 15:16).  Al meditar en la Palabra de Dios, deja que el Espíritu Santo te fortalezca.

LA FAMILIA Y LOS AMIGOS te alimentarán.  Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de un amigo (Pr 27:17).  Escucha con cuidado lo que otros te dicen.  Dios te hablará a través de ellos.  Mucha de mi fortaleza y ánimo he recibido de María quien frecuentemente comparte de lo profundo de su corazón.

JESUS MISMO te alimenta.  La Biblia dice que Jesús toca la puerta de nuestro corazón para que comamos con El (Ap 3:20).  Escúchalo a Él mientras él habla corazón a corazón contigo.  Él te dice cuanto te ama y cuan orgulloso se siente de ti.  Nos dice cuán nuevas son sus misericordias y su perdón cada día.  Dios muy cariñosamente nos invita a “estar quietos, y conocer que yo soy Dios…”(Sal 46:10).  Cuando estamos quietos, lo oímos hablar y Sus Palabras siempre son poderosas para nosotros.

EN PRESENCIA DE NUESTROS ENEMIGOS busca esa mesa preparada por El (Sal 23:5).  Es cuando confrontamos a nuestros peores enemigos, cuando peleamos nuestras peores batallas que Dios revela su presencia con gran poder.  Cuando te alimentas de su presencia serás como David ante Goliat.  No tendrás temor.  Podrás decir “yo voy contra ti en el nombre de Jehová de los ejércitos.” (I S 17:45).
C. ¿Necesitas un baño?
 Junto a aguas de reposo me pastoreara.  Salmo 23:2.
¿Te has sentido sucio últimamente?  No estoy hablando de tu necesidad de darte una ducha en tu casa.  Me refiero a un espíritu contaminado.  Un corazón lleno de ira o tal vez un pecado oculto.  Puede ser un resentimiento profundo. Puede ser una amargura que has llevado por años, o un auto conmiseración crónica o el orgullo.

Es fácil estar limpio externamente, pero hediondo y podrido por dentro.

Es por eso que el Buen Pastor guía a su rebaño por aguas de reposo.  Es por eso que Jesús siempre está listo para lavarnos.  Él sabe de nuestra necesidad.

Él te lavó con su sangre una vez y para siempre cuando llevó tus pecados en la cruz, y te dio su justicia a cambio de tus pecados (Ro. 3:25-26).  Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co. 5:21).

Pero como Pedro, nosotros también necesitamos ser lavados cada día. ¿Te acuerdas cuando él se arrodilló y lavó los pies de sus discípulos?  “Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.”  Un verdadero seguidor de Jesús desea andar en pureza en este mundo contaminado, para complacer a su Maestro.

Más tarde el Apóstol Juan escribió, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).”

¿Por qué no abrir tu corazón a Jesús hoy?  Deja que él te examine. Cuéntale tu debilidad y cuanto deseas que te limpie cariñosamente.  Él te bañará en esas aguas de reposo y como resultado podrás perdonar a otros más fácilmente. Estarás lleno de un gozo nuevo del Espíritu Santo y la gloria de Dios fluirá a través tuyo hacia otros como nunca antes lo has experimentado.  Agradécele por su trabajo de limpieza.  Nadie te ama como te ama tu Pastor.
D. El Gran Apacentador Y Sus Apacentadores
Como pastor apacentará su rebaño. . .  –Is. 40:11.
Tu pastor Jesús -- que vive dentro de ti -- es uno que hace la paz.  El desea que tú también seas un hacedor de la paz.

Isaías dijo proféticamente que Cristo es el Gran Apacentador.  Es el que aquieta a su rebaño y que quita el temor.  Es el que perdona.  Es el que guía con confianza sabiendo que todo saldrá bien.

Cuando Jesús es tu Pastor, no hay nada de qué preocuparse.  Aun cuando has sufrido una injusticia, no hay necesidad de enojarte o de entregarte al resentimiento.  El está obrando su plan perfecto en tu vida, y siempre traerá el bien, aun cuando has sido tratado injustamente (Ro. 8:28).

El añora por tu confianza para gobernar tu corazón, tu hogar, tu iglesia y aun tu país (Col. 3:15).  Él te ha escogido para ser su instrumento para que eso ocurra. 

¿Has oído el relato acerca de la Noche Buena durante la primera guerra mundial?  Los alemanes y los ingleses estaban en plena guerra, el uno contra el otro.   Se encontraban separados por una brecha de menos de 50 metros en una batalla feroz.  Durante varios días gran cantidad de soldados habían muerto.

De repente, al llegar la media noche del 24 de Diciembre, los Ingleses se dieron cuenta que los Alemanes habían dejado de utilizar sus armas. Más bien los Ingleses comenzaron a ver velas prendidas que se suspendían de las trincheras enemigas y de pronto se escuchó la entonación del lado Alemán del afamado villancico  “Noche de paz, Noche de amor.  Todo duerme en derredor.  Entre sus astros que esparcen su luz.  Bella anunciando al niñito Jesús.  Brilla la estrella de paz, brilla la estrella de paz”.

Al principio los Ingleses pensaron que era un truco del enemigo, pero cuando el primer soldado Alemán levantó las manos en alto dejando su fusil en tierra y se paró en la trinchera, los Ingleses se dieron cuenta que algo nuevo estaba pasando.  De pronto otros hicieron lo mismo.  Ellos dejaron sus armas y salieron de la trinchera y dentro de minutos cientos de soldados de  ambos lados se reunieron en ese espacio  entre los dos ejércitos.  Se abrazaron en celebración y de pronto estaban entonando juntos los cánticos en armonía.  ¡Paz en la tierra!, ¡Feliz Navidad!

Todo empezó con un soldado.

Te pregunto hoy ¿Por qué no eres como ese soldado?  ¿Por qué no deponemos nuestras armas?  Dejemos de pelear entre nosotros.  Dejemos de pagar mal por mal.  Más bien seamos los primeros en humillarnos y de perdonar y más bien orar por los que se oponen a nosotros.  Imitemos más a Jesús añorando la unidad (Jn. 17:20-21).

Él es nuestro todo poderoso y misericordioso Príncipe de paz.  El calma el mar cuando viene la tormenta y en forma callada obra  su perfecta voluntad en cada uno de nosotros.

Mostremos  al mundo que somos los verdaderos seguidores del Señor.  Cuando su paz realmente reina en ti, sana a los que están en tu entorno.  Verás a otros seguir tu ejemplo.  Experimentarás en una forma nueva qué es ser hijo del Rey.  Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5:9).
E. Los Brazos de tu Pastor
Como pastor apacentará su rebaño;
En su brazo llevará los corderos,
Y en su seno los llevará;
Pastoreará suavemente a las recién paridas. – Is. 40:11.
Quiero animarte con una buena noticia.  Es una verdadera buena noticia. Tienes un Pastor que te está cuidando ahora mismo.  Y está listo para levantarte en sus brazos en cualquier momento, especialmente en tiempos de necesidad.

Isaías, hablando proféticamente acerca de Jesús en este pasaje mesiánico -- porque como podrás notar, este verso se encuentra en rojo en la Biblia Thompson -- nos dice que Cristo cuida en una forma especial a los más necesitados.  Los corderos son los más tiernos.  Estos son los más débiles y que se enferman fácilmente.  Son los que divagan, y  frecuentemente se caen y se lastiman con facilidad.  El lleva a estos corderitos en sus brazos.

¿Alguna vez has pensado en la clase de brazos que tiene tu Pastor?  Son . . .

Brazos fuertes.  Son los brazos más fuertes que hay en todo el universo.  Ellos crearon el mundo y todo lo que en él hay. Fueron los brazos que movieron los dedos para poner la luna y las estrellas en su lugar (Sal. 8:3).  También fueron los mismos brazos que se agacharon para levantar a Pedro y ponerlo en la barca cuando se estaba hundiendo en la tormenta (Mt. 14:22-36).  Tal como Pedro, tú también puedes clamar al Señor,  “Señor, sálvame,” y Él lo hará.

Brazos largos.  Sus brazos no son limitados como los tuyos o los míos. Los de El no tienen límites.  Alcanzan a cada pueblo, tribu y nación.  Se extienden de mar a mar, y de una montaña a otra.  Son lo suficientemente largos para alcanzar y aquietar tu corazón adolorido.  Son lo suficiente largos para alcanzar y rescatar a tu hijo o hija pródiga, no importa cuán lejos se hayan alejado. Esos brazos los vuelven a traer a casa.  ¿Por qué no hacer la canción del salmista tuya?  Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo (Sal. 98:1).

Brazos cariñosos, y misericordiosos que nos dan confianza.  Jesús dijo, Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar (Mt. 11:28).  Sus brazos extendidos sanó al leproso, y pueden hacer lo mismo por ti (Mt. 8:4).  Cuando Jesús vio la mujer adúltera, la saludó con esos brazos de compasión y le dijo, Ni yo te condeno; quedas perdonada (Juan 8:1-11).  Esos mismos brazos que dieron la bienvenida al Hijo Prodigo, son los mismos que están listos para aceptar a cualquiera, incondicionalmente.  Esos brazos salen de un corazón lleno de amor (Lc. 15:11-32).

¿Has oído de Derek Raymond?  Fue un corredor en las Olimpiadas del 1992 quien se cayó a solo 175 metros de la meta.  Lastimado, cansado y derrotado se quedó allí no pudiendo culminar sus sueños Olímpicos.  Su papá que lo estaba observando desde la gradería en el estadio, cuando vio a su hijo caer, saltó de su asiento y corrió entremedio de la gente.  Brincó la malla para poder llegar a donde estaba su hijo.  En esos momentos, la multitud pudo presenciar un cuadro conmovedor en la historia Olímpica.  El padre levantó a su hijo que estaba lastimado sobre la pista de carrera, y lo colocó sobre su hombro y lo llevó a la meta.  Derek terminó la carrera.  Con lágrimas de gozo, el padre e hijo se abrazaron.  65,000 personas aplaudieron y un hijo experimento el increíble amor de un padre por su hijo.  Si un padre humano puede hacer eso por su hijo, ¿no piensas que tu Padre Celestial hará mucho más por ti?  

Anímate, mi querido amigo.  Tu Pastor te espera con los brazos abiertos.  Son brazos que conocen tu dolor porque fueron heridos, magullados y bañados en Sangre.  Fueron clavados en una cruz por ti y para mí.  Todo lo que tienes que hacer es clamar “Papacito, por favor, levántame.”  Al hacer eso, te prometo, El te oirá.  El se interesa en ti.  Te llevará. Nadie tiene los brazos como los que tiene tu pastor.


Oración: Mi Señor, Mi Dios, Mi Pastor, te adoro a ti hoy.  Gracias por tu cuidado infatigable.  Gracias por estar presto para levantarme en cualquier momento.  Descanso en tus brazos hoy sin temor porque eres mi Pastor. Eres mi Pastor con brazos largos, fuertes y cariñosos. Gracias, Señor Jesús.