sábado, 21 de agosto de 2010

Misericordia más allá de la desdicha

Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. Lucas 1:50

Un amigo mío muy querido se quedó junto a su esposa por casi un año mientras ella moría de cáncer. Me contó de tales ocasiones, cuando el Señor le dio misericordioso alivio del dolor. Dijo que era casi como si un ángel de misericordia estuviera volando en el cuarto.
Cuando soportamos la aflicción de la pérdida, hay misericordia. Cuando luchamos con las limitaciones de una discapacidad, hay misericordia. Cuando sufrimos las consecuencias de tratamiento injusto, hay misericordia con Dios. Cuando sentimos dolor físico, hay misericordia. Todas estas luchas terrenales que ocurren no son accidentes. Dios está en medio de ellas, obrando su voluntad soberana. Sí, es un misterio, lo que quiere decir que necesitamos misericordia especial para soportar la angustia y desdicha del dolor.

El verdadero héroe.

Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. —Juan 3:30

Louis B. Neumiller era conocido por su humildad, integridad y dedicación a la excelencia. Como presidente de la compañía de maquinas y tractores Caterpillar , en 1941–1954, mantuvo su fábrica en actividad durante los desafíos de la Segunda Guerra Mundial y la convirtió en una empresa multinacional. En el libro En su tiempo: lecciones de los grandes líderes del siglo veinte, los autores Mayo y Nohria describen el liderazgo de Neumiller como un "éxito sin fanfarria". Señalan que la marca de su grandeza fue que separó su identidad del negocio y "dejó que su empresa se convirtiera en el héroe en lugar de él".
Esta misma característica de generosidad la observamos en Juan el Bautista, el dinámico predicador que habitualmente declaraba que su misión era preparar el camino para el Mesías. Cuando los seguidores de Juan se preocuparon porque Jesús bautizaba gente y las multitudes lo seguían, él dijo: "Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe" (Juan 3:28,30).
Como seguidores de Cristo, ¿estamos exaltándolo a Él en vez de buscar nuestra propia honra? En lugar de decepcionarnos cuando nuestra contribución pasa desapercibida, deberíamos estar contentos, porque nuestro mayor privilegio es engrandecer al Señor. ¡Él es el héroe! Honrarlo a Él es una marca de grandeza.

Para ser un gran creyente, sé pequeño y permite que Dios sea grande en tu vida.

El Espíritu Santo: Su Persona.

Él está activo en muchas áreas a través de las Escrituras. Aquí tenemos un listado de las muchas cosas en las que está involucrado.
(1) Él habla. “Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo, apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.” (Hechos 13:2)
(2) Él intercede. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Romanos 8:26)
(3) Él testifica. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)
(4) Él pastorea. “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre.” (Hechos 20:28).
(5) Él guía. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.” (Juan 16:13)
(6) Él enseña. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26)
(7) Él creó. “En el principio…y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” (Génesis 1:1-2)
(8) Él regenera en la salvación. “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije, os es necesario nacer de nuevo…así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” (Juan 3:3, 5-8)
(9) Él resucitó a Cristo de los muertos. “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.” (Romanos 8:11).
(10) Él participa en la completa salvación. “Ya estáis lavados…ya estáis santificados…ya estáis justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.” (I Corintios 6:11)
(11) Él nos sella en salvación. “Y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” (Efesios 1:13)
(12) Él guía a los creyentes. “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.” (Romanos 8:14; Gálatas 5:18)

La vida aquí no es lo único que existe.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor. —Apocalipsis 21:4

Después de sufrir tremendamente, primero de cáncer y luego del extenuante régimen médico, el pastor Dan Cummings estaba cansado. Tras dos semanas de tratamiento en Texas, ansiaba regresar a su casa en Michigan. En una nota en su blog, escribió: «Hoy estoy mucho mejor. Es asombroso lo que hace un poco de hidratación. Este fin de semana, tomaré un vuelo de regreso a casa para seguir allí con el tratamiento».
Dan volvió a Michigan, pero, después de varios días, su viaje en esta tierra terminó. Fue al cielo para estar con Dios, a quien amaba con cada milímetro de su cuerpo debilitado, pero con un espíritu vigoroso.
Pocos días después, cuando miré en su blog, las palabras «hoy estoy mucho mejor» me sacudieron. Entre lágrimas, sonreí al saber que Dan ahora experimentaba una vida que era realmente «mucho mejor» (Filipenses 1:23).
Algún día, los que confesamos el nombre de Jesús también iremos a ese lugar donde no hay «muerte, ni llanto, ni clamor». Es un sitio donde no hay más dolor y en el que un Padre amoroso promete enjugar «toda lágrima de [nuestros] ojos» (Apocalipsis 21:4).
La vida que tenemos aquí no es lo único que existe. Hay un lugar muchísimo mejor, que Jesús está preparando para los que le aman (Juan 14:2-3).

Cielo = sin dolor, sin noche, sin muerte, sin lágrimas.

"¡No temaís!"

E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho.Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Éxodo 12:31,14:14.

Humanamente hablando, los conflictos son experiencias terribles. Si usted permanece mucho tiempo en un conflicto, comenzará a poner en duda las mismísimas raíces de su fe. Después comenzará buscar a alguien para echarle la culpa; y por lo general, será una persona que esté en una posición de liderazgo.
Por eso me causa tanta admiración la reacción de Moisés. Él no dijo, como diría la mayoría: “Dios ayuda a los que se ayudan.” La gente cree que eso está en la Biblia, pero no es así. ¡No, Dios ayuda a los desvalidos!
Observemos la respuesta bíblica de Moisés en el versículo 13 del capítulo 14:
“¡no temáis!” ¡Qué consejo tan extraño! Ya me imagino a los israelitas diciendo: “Oye, Moisés, los egipcios están a la vuelta de la esquina. Tienen carros, arcos, flechas y lanzas puntiagudas, ¿y tú estás diciendo ‘no temáis’? ¿Qué pasa contigo, hombre? ¿Es que acaso necesitas lentes nuevos? ¿No puedes ver que se están acercando? ¡Dios mío, sálvanos de este pastor miope!”
“Yo los veo bien,” respondió Moisés. “Pero insisto en lo que dije anteriormente: “¡no temáis!”
Sin embargo, Moisés no había terminado. Después de decirles que no tuvieran miedo, les da un segundo consejo a sus seguidores: “Estad firmes.” Y un tercer consejo: “Ved.” Y un cuarto: “El SEÑOR combatirá por vosotros, y vosotros os quedaréis en silencio.”
Ahora bien, ¡hay una receta para las personas que se encuentran en un conflicto inevitable! No tengan miedo, estén firmes, vean como Dios viene en su ayuda y dejen de hablar. Lo más difícil es lo último porque tenemos que quejarnos o contarle a alguien por todo lo que estamos pasando. Pero Dios no necesita que le digan nada. Él conoce el conflicto, y lo que espera simplemente es que nos calmemos y nos mantengamos en silencio.
Cuando usted está en un callejón sin salida, llevado por Dios a ese conflicto, es allí donde descubrirá algunas sorpresas maravillosas que Él ha dispuesto para usted. Por eso Moisés dijo: “Miren, estemos firmes. Aquí hay una gran bendición para nosotros que perderemos si ponemos los pies en polvorosa.”
¿Sabe usted cuál es la respuesta habitual al pánico? En primer lugar, nos asustamos. Luego, huimos. En tercer lugar, peleamos. Y cuarto, se lo contamos a todo el mundo.
El consejo de Dios es precisamente todo lo contrario. No se asusten. Estén firmes. Vean cómo yo actúo. Manténgase callados. Es entonces cuando Él hace su mejor obra en favor nuestro. ¡Él se encarga de la situación! Dios maneja luego nuestra dificultad de manera contraria a cómo lo haríamos nosotros. El Señor está esperando que nosotros esperemos para Él intervenir.

Leche pura.

Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. —1 Pedro 2:2

Hace poco, descubrí que algunos productores lecheros diluían la leche vacuna agregándole un producto químico industrial llamado melamina. Le agregaban este componente porque incrementaba artificialmente el contenido proteico. Varios niños murieron y otros se enfermaron gravemente. Esta clase de adulteración no es nada nuevo. En otros países, la melamina se ha estado agregando con igual propósito al alimento para animales durante más de 40 años, lo cual produjo la muerte de muchos de ellos.
Otro tipo de adulteración se observa cuando la gente agrega cosas a la Palabra de Dios, «la leche espiritual no adulterada», como la describió Pedro (1 Pedro 2:2). La expresión no adulterada significa «pura» o «sin contaminación». La iglesia primitiva tuvo que ocuparse de aquellos que consideraban que la circuncisión era necesaria para la salvación (Hechos 15:1). Esa idea fue rechazada porque no estaba de acuerdo con la Palabra de Dios, que dice que la salvación es únicamente por gracia. Pedro alentó a sus hermanos en el Señor, diciéndoles: «¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos» (Hechos 15:10-11).
Examina minuciosamente cualquier enseñanza que te exija hacer más de lo que dice la Palabra de Dios. De lo contrario, puede ser mortal para tu bienestar espiritual.

La Palabra de Dios no necesita adiciones ni sustracciones.

¿El rey David también experimentó el rechazo?

David sintió profundamente el rechazo de su padre, quizá había calado más de lo que imaginamos. Aun durante los últimos años de su vida luchó con la indiferencia de su familia. Como adulto escribiría: Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá (Sal. 27:10). El conflicto entre su familia nunca salió de su mente. Quizá cuando Samuel regresó a Ramá especuló acerca del porqué los otros hermanos, más idóneos, fueron ignorados. Si cualquiera de ellos se hubiera convertido en rey, sencillamente habría sido un doble del vacilante Saúl, quien aparentemente impresionaba, pero tenía un corazón egoísta y desobediente. El texto dice explícitamente que cuando Saúl se paraba entre el pueblo, desde los hombros arriba era más alto que todo el pueblo (1 S. 10:23). Sí, aunque Saúl era alto y bien parecido, interiormente estaba lleno de podredumbre. ¡Las apariencias engañan!
Realmente, mucho antes que Samuel ungiera a David en Belén, Dios había dicho: .. . Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo. . . (1 S.13: 14). En el plan de Dios David ya había sido elegido como rey; el cumplimiento de su designación era sólo cuestión de tiempo. Un pastorcito "conforme al corazón de Dios" fue escogido por encima de quienes parecían más calificados para la posición.
¿Por qué Dios rechazó siete hijos fuertes, y llamó al último de la familia? La respuesta está en el primer libro de Samuel, capítulo 16, versículo 7, el cual vale la pena citar de nuevo: Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. Dios estaba dejando en claro que un hombre puede ser imponente por su altura, y sin embargo tener marchita el alma. Un hombre puede reunir todas las calificaciones necesarias para el liderazgo, pero si le faltan las cualidades que Dios valora, será rechazado por el único de quien su opinión cuenta al máximo.
El anciano profeta escribió: Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él...(2 Cr. 16:9). Continuamente el Todopoderoso nos hace un inventario individual, y sería innecesario decirlo, Él tiene acceso a información a la que el resto de nosotros no. Cuando Dios mide al hombre le pone la cinta métrica alrededor del corazón y no de la cabeza. David, como veremos, estaba lejos de ser perfecto. De hecho, con frecuencia se le recuerda por sus notorias debilidades. Sin embargo fue usado por Dios a pesar de esas faltas, porque El necesitaba un hombre con el corazón quebrantado para enseñarle a las futuras generaciones cómo ser consolados en medio del dolor. David fue usado por Dios, no a pesar de las debilidades, sino ¡por ellas! ¿Cómo podía Dios mostrar su gracia de mejor manera, que manifestando su poder en las vidas de aquellos que tienen las más profundas necesidades? Si sólo miráramos las áreas fuertes de David, no veríamos la gracia de Dios.
¿Qué clase de corazón tenía David que atrajo la atención del Todopoderoso? ¿Por qué David y no Eliab?